El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió un ultimátum a la administración de Teherán, condicionando el cese de la Operación Furia Épica y el levantamiento del bloqueo naval a la aceptación inmediata de un nuevo acuerdo de paz. La advertencia, difundida a través de Truth Social, establece que, de no concretarse el pacto, se iniciará una fase de bombardeos con un nivel de intensidad superior a las incursiones previas registradas desde el 28 de febrero.
La logística del conflicto ha paralizado una de las arterias energéticas más importantes del mundo. El Comando Central estadounidense (CENTCOM) reporta que el bloqueo naval en puertos y costas iraníes ha interceptado el tránsito de al menos 50 navíos de carga y petroleros. La reapertura del Estrecho de Ormuz depende ahora de la respuesta iraní, la cual se espera en un plazo máximo de 48 horas, según reportes técnicos de Axios.
El memorando de negociación, que consta de una sola página, incluye puntos críticos de intercambio material. Irán deberá comprometerse a una moratoria en el enriquecimiento nuclear y a la liberación del tránsito marítimo. A cambio, Washington procederá al levantamiento de sanciones económicas y desbloqueará miles de millones de dólares en fondos iraníes que permanecen congelados en instituciones financieras internacionales.
Actualmente, las fuerzas militares de ambos países mantienen un alto el fuego indefinido. Esta pausa operativa busca facilitar el diálogo mediado por Pakistán, país que solicitó formalmente la suspensión temporal de las maniobras ofensivas para permitir el tráfico de crudo y mercancías por la zona de conflicto.
Funcionarios de la Casa Blanca indican que este es el punto de mayor proximidad a un acuerdo desde el inicio de las hostilidades conjuntas entre Estados Unidos e Israel. Sin embargo, la presión militar no ha disminuido; el bloqueo naval se mantiene activo como medida coercitiva para asegurar que la república islámica acceda a los términos de la propuesta.
El impacto en los mercados internacionales de energía se mantiene latente ante la posibilidad de una reanudación de las hostilidades. La Operación Furia Épica ha sido descrita por Trump como «legendaria», enfatizando que la capacidad de fuego de la Fuerza Aérea estadounidense no ha sido desplegada en su totalidad.
De no recibir una respuesta positiva, la suspensión de operaciones militares llegará a su fin de forma inmediata. El escenario previsto por el Pentágono implica ataques quirúrgicos contra infraestructura estratégica, superando el volumen de fuego empleado en las fases iniciales de la guerra.