El sistema nervioso podría desempeñar un papel mucho más importante en la salud de lo que tradicionalmente se ha considerado. Esa fue una de las principales conclusiones del más reciente episodio de The Dr. Hyman Show, donde el médico Mark Hyman conversó con el especialista certificado Scott Sherr sobre cómo la regulación nerviosa influye directamente en enfermedades crónicas, inflamación, metabolismo y capacidad de recuperación del organismo.
Durante la charla, ambos expertos sostuvieron que muchos tratamientos actuales se enfocan únicamente en síntomas o hábitos externos, como alimentación, ejercicio o suplementos, sin considerar el papel central del sistema nervioso en la recuperación profunda del cuerpo.
Hyman explicó que el organismo necesita sentirse fisiológicamente seguro para poder sanar. “No se puede sanar en un cuerpo que percibe amenaza”, afirmó durante el podcast, al destacar que el sistema nervioso funciona como el gran regulador de prácticamente todos los procesos biológicos.
Según el especialista, cuando el cuerpo permanece atrapado en un estado de estrés constante, los mecanismos de reparación, descanso y equilibrio interno comienzan a deteriorarse. Esto ocurre porque el sistema nervioso simpático —encargado de activar la respuesta de supervivencia— permanece encendido durante demasiado tiempo.
Ese estado de alerta sostenida provoca un aumento de la frecuencia cardíaca, elevación del azúcar en sangre y liberación continua de hormonas relacionadas con el estrés. Aunque estas respuestas son útiles ante peligros inmediatos, su permanencia crónica genera desgaste físico y emocional.
El doctor Scott Sherr explicó que muchas enfermedades modernas comparten un patrón común: activación simpática persistente, disfunción mitocondrial y dificultades para regresar a un estado de calma fisiológica.
Las mitocondrias, responsables de producir energía dentro de las células, pueden verse afectadas tanto por factores internos como por elementos externos como el estrés laboral, las relaciones conflictivas, el exceso de pantallas o experiencias traumáticas prolongadas.
De acuerdo con Sherr, este ciclo entre estrés y deterioro celular puede afectar el sistema inmunológico, las hormonas y órganos clave como el cerebro, el corazón y los músculos.
Los especialistas señalaron además que la desregulación nerviosa suele manifestarse mediante síntomas que muchas personas consideran normales o cotidianos. Entre ellos mencionaron cansancio persistente, ansiedad, irritabilidad, problemas digestivos, ataques de pánico, alteraciones del sueño y acumulación de grasa abdominal resistente.
Hyman también destacó la importancia del nervio vago, una estructura fundamental en la comunicación entre el cerebro y órganos como el intestino, el corazón, los pulmones y el sistema inmunológico.
“El nervio vago es una autopista de comunicación entre el cerebro y el cuerpo”, explicó, añadiendo que su regulación podría incluso influir en enfermedades autoinmunes.
En el extremo opuesto del estrés constante, los expertos describieron un fenómeno conocido como “apagón vagal” o estado de congelamiento, en el que las personas experimentan fatiga extrema, desmotivación, desconexión emocional y falta de energía.
Según Hyman, la regulación saludable no significa permanecer relajado todo el tiempo, sino desarrollar la capacidad de pasar de la activación al descanso y regresar después al equilibrio natural del organismo.
Para ilustrarlo, comparó el comportamiento humano con el de las cebras en la naturaleza: tras escapar de un depredador, estos animales recuperan rápidamente la calma y no permanecen atrapados en el estrés durante horas o días, como suele ocurrir en las personas.
Durante el episodio, ambos médicos compartieron algunas estrategias que podrían ayudar a mejorar la regulación del sistema nervioso. Entre ellas mencionaron mantener estable el azúcar en sangre mediante una alimentación rica en proteínas, grasas saludables y fibra, además de reducir el consumo de alimentos ultraprocesados.
También recomendaron prácticas simples como ejercicios de respiración profunda, exposición a la luz natural, sueño regular y entrenamiento de fuerza, debido a sus efectos positivos sobre el metabolismo y la función celular.
Además, subrayaron la importancia de las llamadas “señales de seguridad biológica”, como el contacto con la naturaleza, las relaciones sociales positivas, el humor y los periodos de desconexión digital.
Para los especialistas, el cuerpo necesita percibir seguridad antes de poder reparar tejidos, regular hormonas y restaurar el equilibrio interno. Desde esta perspectiva, la regulación del sistema nervioso no sería solo una herramienta complementaria, sino una de las bases fundamentales de la salud física y mental.