Fraudes con QR en México: la nueva amenaza que pone en jaque los pagos digitales

El crecimiento acelerado de los pagos electrónicos en México ha abierto la puerta a nuevas formas de fraude, entre ellas el uso de códigos QR falsificados, una práctica que preocupa a especialistas por su potencial impacto en la confianza de los usuarios y en la adopción de herramientas digitales.

De acuerdo con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros, este tipo de fraude ocurre cuando delincuentes sustituyen códigos legítimos por otros manipulados o redirigen a páginas falsas diseñadas para robar información bancaria o desviar pagos. El engaño suele pasar desapercibido: el usuario escanea un código aparentemente normal, pero termina entregando sus datos o transfiriendo dinero a cuentas equivocadas.

El especialista financiero Manuel Herrejón Suárez advierte que el éxito de esta modalidad radica en la confianza que generan estos sistemas. “La comodidad baja defensas”, señala, al explicar que los fraudes actuales ya no dependen de vulnerar complejos sistemas, sino de aprovechar hábitos cotidianos poco cuidadosos.

El riesgo surge en un contexto donde el país avanza hacia una menor dependencia del efectivo. Según datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2024, cada vez más personas utilizan tarjetas y transferencias electrónicas como medios de pago habituales. En paralelo, el Banco de México ha impulsado plataformas como CoDi, que utiliza códigos QR y tecnología NFC, y DiMo, que permite enviar dinero mediante el número celular.

Sin embargo, este avance tecnológico también exige mayor precaución. La Condusef advierte que los fraudes pueden presentarse en múltiples escenarios: desde códigos pegados sobre otros en comercios, hasta promociones falsas o enlaces maliciosos en plataformas digitales. Ante ello, recomiendan verificar visualmente los códigos antes de escanearlos, asegurarse de su procedencia, revisar la dirección web a la que redirigen y utilizar únicamente aplicaciones confiables.

El desafío no es menor. La confianza es un elemento central en la digitalización financiera, y cualquier vulnerabilidad puede tener efectos en cadena. Si los usuarios perciben riesgo, podrían optar por volver al efectivo, lo que frenaría los esfuerzos de inclusión financiera y encarecería las transacciones.

Además, autoridades y expertos coinciden en que la seguridad no depende únicamente de bancos o instituciones, sino también de los propios usuarios. Adoptar hábitos simples, como detenerse unos segundos antes de escanear un código o confirmar el destino de un pago, puede marcar la diferencia.

En un momento en que México apuesta por modernizar su sistema financiero, incluso con el impulso de iniciativas respaldadas por el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum, el equilibrio entre innovación y seguridad se vuelve fundamental. Como advierten los especialistas, no basta con digitalizar los pagos: es indispensable protegerlos para garantizar que la transformación financiera sea sostenible.

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